Limpiezas brujerísticas

February 6, 2019

Cuando era instructora de Terapia de Respuesta Espiritual me sucedió un evento que me dejó marcada por varios años, hasta que pude comprender porque había sucedido y que significaba.

 

Estaba en Bogotá dictando un curso que duraba y dos fines semana. El segundo fin de semana, varias alumnas muy queridas me contaron que el día domingo muy temprano (último día de curso) iban a ir a ver a un metafísico que les habían recomendado. Sentí que lo quería conocer y pedí acompañarlas. La cita era a las 7 de la mañana y como el curso comenzaba a las 10, teníamos tiempo para ir y volver.

 

A las 7 de la mañana del día domingo estábamos las 4 en la consulta del metafísico. No recuerdo ni la calle, ni cómo llegar, ni siquiera el nombre de la persona. Lo que sí recuerdo fue la sensación que tuve al entrar y la sensación que tuve cuando lo vi. 

 

Entramos a una sala de espera de paredes color blanco y en un rincón había una imagen del Arcángel Miguel. Mi sensación en ese lugar era de mucha paz. El metafísico era un hombre alto, de pocas palabras y vestido con ropa blanca.

 

Cuando pasamos a su consulta con mis alumnas, comenzó a escribir unas líneas en un papel. Era una especie de diagnóstico energético que realizaba escribiendo. Después de eso nos comentó que a la única que tenía que hacerle una limpieza era a mí.

 

Mis alumnas estaban convencidas de que todas tenían algo, menos yo. No podían creer que siendo la maestra de Terapia de Respuesta Espiritual tuviera “algo” que limpiar.

 

El metafísico me hizo pasar con su secretaria y juntos me explicaron los pasos a seguir. Tenía que tragar una cápsula con bicarbonato, beber una botella de medio litro de agua, luego él realizaba una limpieza y finalmente iba a pasar a una habitación, yo sola, en donde tenía que vomitar el “daño” que me habían hecho. Todo tenía un costo económico, que en ese momento pude pagar, de unos 200 dólares, y lo hice.

 

En la sala de espera había muchos campesinos y nos explicaron que ellos no pagaban, que si en realidad alguien no podía pagar, la limpieza se hacía igual.

 

No recuerdo bien como fue el proceso de la limpieza que el metafísico me hizo. Recuerdo que él tenía una cruz de madera del tamaño de su mano que acercaba a mi cabeza y a las palmas de mis manos, a las cuales les había puesto un pequeño papel de aluminio. Cuando él acercaba la cruz a mis manos, el papel se volvía tan caliente que me quemaba. Después de eso, y que fue lo que mas me impresionó, sucedió algo que si me lo cuentan, no lo creo, pero lo viví en carne propia y ha sido uno de los eventos mas extraños que he vivido del mundo metafísico.

 

Me llevaron a una habitación donde había otra mujer que estaba en el mismo proceso que yo. En la puerta de la habitación estaba el hijo del metafísico, un chico con unos ojos celestes muy intensos y una mirada muy dulce. Fue muy acogedor en ese momento. Me entregó un balde y me dijo que tenía que vomitar ahí el agua que había bebido. El haber tomado bicarbonato iba a ayudarme con ese proceso.

 

Me costó mucho hacerlo. Varios minutos intentando hacerlo, hasta que llegó un punto donde una de mis alumnas que ya lo había realizado en una visita anterior, me gritó desde el otro lado de la puerta, que tal vez cerrando los ojos iba a poder ser mas fácil. Y lo fue. Cinco minutos después sentí como algo, que era mas que agua, había salido por mi boca. Cuando miré el balde vi una rana pequeña de color negro. Si, así como lo estás leyendo…vomité una rana ( o un sapo). Todavía me divierto diciendo que eso me pasó por no convidar, porque “el que tiene y no convida tiene un sapo en la barriga”.

 

El hijo del metafísico se encargó inmediatamente de hacer desaparecer a la rana, que para mí, no tenía vida, y cerrando la limpieza, pasé a otra habitación donde el metafísico me dio un baño con unas aguas que tenían unas hierbas. Literalmente, me “baldeó” tirándome el agua por encima de la cabeza.  Y me dieron unas velas para encender durante varios días.

 

Ese día llegué tarde a dar mi clase. Estaba impresionada y confundida con lo que había pasado. Como me seguían repitiendo mis alumnas, como podía ser que  siento la maestra de Terapia de Respuesta Espiritual, tuviera ese tipo de cosas.

 

Me acuerdo de que estuve varios días con mucho  miedo, problemas para dormir y con unas ganas enormes de estar en mi casa en Santiago, rodeada de mis gatos, y en lo posible que viniera mi mamá para estar conmigo, algo que rara vez había sentido.

 

Tarde 4 años en procesar este evento. A veces uno quiere que las cosas sucedan mas rápido pero los ritmos de la vida son otros.

 

Fue unos meses después cuando me encontré nuevamente en Bogotá, y esta vez en el encuentro mágico con Kryon a través de Marina Mecheva.

 

Luego de 3 años canalizando Freedom Healing, comprendí lo que había sucedido. Y eso me permitió comprender del todo lo que es el Nuevo Paradigma. El sistema de Terapia de Respuesta Espiritual sostiene que existen demonios, satánicos, fuerzas oscuras, etc, representadas en uno de los gráficos del sistema, el famoso número 5.

 

Es famoso porque al 99 % de las personas que se hacen una sesión, le sale este gráfico. El sistema trabaja limpiando programas y energías a través del Yo Superior con gráficos y péndulo.

 

Tú tienes un campo energético. Ese campo tiene información de todo lo que eres, tus creencias y proyecciones. Ese campo actúa como un imán que atrae “energía igual”. Todo lo que tú sostienes en ese campo es lo que atraes a tu vida.

 

Los sistemas, empresas, agrupaciones, etc, también tienen su propio campo energético y atraen lo que sostienen en ese campo. Cómo la técnica de Terapia de Respuesta Espiritual tiene su propio campo energético, y en ese campo contiene “satánicos, demonios, etc”, atrae ese tipo de seres…y los va a seguir haciendo mientras “sostenga” esta información en su estructura. ¿Quiénes son los que sostienen esa estructura? Fundamentalmente sus instructores, como lo era yo, y luego, sus terapeutas. 

 

Cuando canalizo Freedom Healing y me indican no poner nada de ese tipo de vibración, entendí que era simplemente para no atraerlo. Por eso las personas que llegan a Freedom Healing sienten que es una energía amorosa, luminosa y liviana.

 

Siempre que busques un sistema de sanación o desarrollo personal, fíjate que sostiene ese sistema en su energía. ¿En cual de los dos paradigmas está sentado?

 

Con amor,

Silvina

 

 

 

 

 

 

 

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