Mis muertos queridos

May 17, 2019

Una de las cosas mas tristes que podés vivir en tu vida, y que todos vamos a pasar en algún momento, es la muerte de una persona amada. Es una experiencia muy dura, pero es parte de esta experiencia llamada Vida.

 

La primera muerte más sufrida por mí, fue la de mi tío José Luis. Él llegó de España a Argentina en los años 50 y se casó con una tía de mi mamá. Fue una figura muy importante en la infancia de mi mamá y también en la infancia mía y  de mis hermanas. 

 

Murió de cáncer hace casi 20 años, y hasta hoy me acuerdo de su voz, de la suavidad de su pelo y de su aroma tan especial. 

 

Hay algo de lo que estoy muy convencida y es de que estos "muertos" tan amados siguen estando presente en la vida de nosotros. 

 

Un día, hace como 7 años atrás, estaba paseando por Estambul, una de las ciudades más importantes de Turquía. Iba en la parte trasera de un auto, disfrutando de esta ciudad tan mágica, pensando en qué lindo sería poder compartir esta experiencia de viaje con mi tío José Luis. Un minuto más tarde, cruzando un puente, veo un viejito caminando que era igual a mi tío. Tenía la misma chaqueta de corderoy marrón que usaba mi tío en los duros inviernos bahienses, el mismo bigote, el mismo pelo. 

 

En ese momento sentí, con todo mi ser, que era una "señal" que mi tío me estaba enviando, desde el lugar dónde estaba, de que él seguía estando a mi lado.

 

Tus muertos amados están con vos. Pasan a formar parte de tu vida desde otro lugar. Creo firmemente que ellos pasan a ser parte de los ángeles guardianes que te cuidan y de los maestros espirituales que te guían.

 

No creo que no tengas que llorar. A los muertos hay que llorarlos todo lo que se pueda, porque es parte del proceso de la vida. A vos te va a hacer muy bien, y a ellos no los perjudica en absoluto. El tener que dejar de llorar es un invento social que alguien inventó porque no sabía qué hacer cuando alguien estaba pasando por un duelo.

 

Lo mejor que podés hacer para recordar a tus muertos, es hablar de ellos, recordar las cosas más lindas, graciosas y emocionantes que vivieron juntos. 

 

Como hija, te puedo asegurar, que lo más lindo que puedo escuchar, son las anécdotas que me cuentan mi mamá y mis tías de mis ancestros. 

 

Si estás leyendo esto, y te acordás de algún ser muy querido que ya no está, te invito a que compartas con alguien, algún recuerdo lindo que tengas con él.

 

En la foto que hay debajo, del lado izquierdo están mis seres queridos que ya fallecieron: mi prima Magalí a upa de su abuela Mary, y al lado, mi tío José Luis, con mi tía Chicha. Y ahí estoy yo, soplando la velita de una torta divina, hecha por mi mamá para celebrar mis 2 años. 

 

Con amor,

 

Silvina

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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