Leyes espirituales: La ley de la Gratitud


Hace unos años tuve un novio turco. Al poco tiempo de comenzar a salir vino a Chile con su mamá para que nos conociéramos.

Serpil, así se llama, no habla nada de inglés ni español, solo turco, y su hijo lo único que le enseñó a decir fue “thanks you very much” (muchas gracias). Y cómo lo único que sabía decir que le pudiéramos entender era eso, a todo lo que le decíamos o comentábamos ella nos respondía: “thanks you very much”. Todos los que conocimos a Serpil durante ese viaje la amamos. Una energía divina, un amor de mujer.

Y eso es lo que genera la gratitud, activa luz donde hay oscuridad.