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El desgaste invisible de sostener la vida

Hay un cansancio que es difícil de describir. Es una mezcla de cansancio emocional y esa sensación que a veces aparece de "tener el cerebro achicharrado" y estar a punto del desborde en situaciones estresantes de la vida. Este cansancio aparece cuando sientes que todo depende de ti.


Muchas personas aprendimos a vivir sosteniendo, anticipando, resolviendo y controlando, como si estuviéramos solos frente a la vida.


Aprendimos por diversas experiencias que te teníamos que arreglárnosla solos.


Esta sensación de soledad, de estar separados del resto de las personas se construye lentamente a lo largo de la vida. Se aprende, por ejemplo, cuando sufrimos una pérdida de un día para otro y la vida se desordena. Cuando alguien nos falló en una promesa. Cuando una una experiencia quiebra la confianza. O también cuando el mundo que nos rodea camina tan rápido que nos exige adaptarnos inmediatamente sin permitirnos el tiempo y el espacio para integrar lo que nos pasa.


Entonces, casi sin darnos cuenta, empezamos a operar desde un paradigma que se sostiene con creencias como: "Si no lo hago yo, nadie lo hace"; "si no estoy atento, algo puede salir mal"; "la vida es algo que hay que manejar".


Desde este paradigma, la vida se vuelve un constante "remar en dulce de leche".


Incluso cuando las cosas salen bien, el cuerpo no se relaja porque vive en estado permanente de alerta. Incluso cuando hay logros, no se puede disfrutar, porque fue tanto el esfuerzo que hicimos para lograrlo, que cuando sucede estamos agotados.


Hace 15 años que la editorial Lumen publicó mi primer libro. Se presentó en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Al evento asistieron familiares, amigos de Argentina, de Chile, de España, de Estados Unidos, también, clientes que hacía tiempo no veía. Pero no lo disfruté. Estaba agotada. La presentación del libro la organizaron las personas de la feria con las de la editorial, pero me encargué de "ayudar" a muchos de los que viajaban a conseguir hotel y a ser la guía turística de ellos por Buenos Aires. El día de la presentación entre caminar, sostener y organizar, no daba más. Me di cuenta unos días después estando en una sesión con mi terapeuta. Estaba desconectada de mí misma. Estaba separada de la energía de la vida, de lo que la vida me iba poniendo en el camino.


Esta experiencia de separación y agotamiento es una etapa en la vida humana. Se da cuando ya estamos listos para percibir la vida como una unidad. Se da cuando ya estamos listos para percibir que formamos parte de algo más. Que hay algo más que puede facilitarnos vivir la vida con mucho menos stress.


Cuando la vida se vive como una navegación por un río de dulce de leche, todo se vuelve mas pesado de lo necesario. Todo cuesta mucho más, y se disfruta mucho menos, o casi nada.


Muchas personas siguen funcionando así porque nadie les mostró que existe otro punto de apoyo.


Cuando reconoces este estado que te estoy describiendo, es porque hay una parte tuya que te está pidiendo un cambio. Es un estado de lucidez que aparece para empezar a observar si ese modo de vivir la vida sigue siendo el más coherente hoy.


Porque toda transformación real comienza cuando empezamos a comprender cómo nos estamos relacionando con la vida.



 
 
 

1 comentario


Invitado
hace 6 días

Si siempre ando acelerada

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