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Ahorrar para el futuro: un viaje hacia la paz interior



Siempre que escuchaba la palabra “ahorrar”, sentía un malestar en mi interior. Era como un eco constante de advertencias y temores: “Debes ahorrar porque nunca sabes qué puede pasar” o “Debes ahorrar porque se avecinan tiempos de crisis”. Esta noción me causaba mucha tensión, especialmente porque mi capacidad para ahorrar era prácticamente nula. ¿Cómo se suponía que ahorraría cuando apenas llegaba a fin de mes? Pero luego, como un amanecer revelando los secretos escondidos en la oscuridad, comprendí que mi inquietud no radicaba en el concepto de ahorro en sí, sino en la energía ominosa que parecía acompañarlo, como una especie de apocalipsis financiero personal.

Curiosamente, cuando mi apocalipsis financiero llegó, marcado por la bancarrota en 2017, me di cuenta de que ni el más robusto de los ahorros me habría librado de esa catástrofe económica. Sin embargo, al mismo tiempo, aquel periodo de adversidad se convirtió en un prisma que refractó la luz del aprendizaje y la sabiduría. Aunque fue una de las experiencias más estresantes de mi vida, con el paso del tiempo, he llegado a agradecerla con todo mi corazón. Aquella crisis no solo me permitió darme cuenta de que estaba desbordándome en mis esfuerzos, sino que también me ayudó a valorar profundamente a aquellos que me brindaron su apoyo y compañía durante esa etapa difícil.

Y así, con unos pocos dólares que me regaló mi madre, y tras cinco años de esfuerzos, logré reunir mis primeros ahorros. Puedo decirte que contar con ahorros transformó mi vida, pues tener un respaldo económico me brinda una paz y una sensación de seguridad difíciles de describir.

Aquí surge entonces la pregunta: ¿Desde qué emoción, si decides hacerlo, debes ahorrar? Kryon, con su sabiduría, sugiere que deberíamos ahorrar apoyándonos en la paz interior, no en el temor. Cuando dejas de lado la "necesidad compulsiva de comprar" y construyes un colchón financiero, tu perspectiva de vida cambia radicalmente. Ya no existe la excusa de "no tengo dinero para...". En lugar de ello, tienes la claridad para decidir que podrías permitírtelo, pero que eliges no hacerlo.

Además, resulta crucial definir los objetivos de tu ahorro de manera clara y precisa. Por ejemplo, si tu intención es ahorrar para un viaje, debes empezar por investigar el costo total de la travesía, incluyendo un margen extra para imprevistos, y a continuación, establecer una estrategia para alcanzar esa cifra.

Suelo organizar mis viajes con mucha anticipación. A menudo, compro los pasajes de avión varios meses antes, a veces incluso con casi un año de antelación. Una vez que tengo los boletos en mi poder, comienzo a adquirir cualquier ropa o equipamiento que pueda necesitar para el viaje. Después, reservo y pago el alojamiento. De esta manera, cuando llega el momento de emprender el viaje, solo tengo que preocuparme por los gastos diarios, como la comida, las salidas y otros gastos extra.


Sin embargo, es importante destacar que también existen enfoques de ahorro limitantes, los cuales están alimentados por temores y carencias. Te contaré el caso de una amiga mía, que lleva ahorrando más de dos décadas con la justificación de “no quiero tener una vejez en la que me enferme y no tenga dinero para comprar medicamentos”. Ahora, que ya es mayor, su salud se ha deteriorado y cada problema que enfrenta parece más complicado y costoso de lo habitual. Pero, ¿no es esto exactamente lo que ella temía y para lo que estaba ahorrando? El universo parece estar cumpliendo su deseo: proporcionándole enfermedades costosas para que pueda emplear sus ahorros. Es una lección dura, pero valiosa, sobre cómo nuestras expectativas pueden convertirse en nuestra realidad.


Recuerda que la clave está en el equilibrio. En el ahorro, como en tantos otros aspectos de la vida, esto es crucial. Ahorrar para alcanzar un objetivo no debería ser un proceso de sacrificio constante y agobiante. En cambio, ahorrar de manera fluida, con alegría y gratitud, es una señal positiva del universo.


Un amigo mío pasó dos años ahorrando para comprar el coche de sus sueños, restringiendo su estilo de vida, renunciando a salir con amigos, a vacaciones anuales, y a visitar a su familia en el extranjero. Cuando finalmente pudo comprar el coche, su felicidad duró apenas unas horas. Rápidamente se dio cuenta de que el coche, en lugar de facilitar su vida, la complicaba aún más. El sacrificio que realizó para adquirir el coche no terminó con el pago de la cuota inicial, pues aún le quedaban cuatro años de pagos mensuales, continuando la restricción en su vida social y recreativa.


La naturaleza no se sacrifica para lograr sus objetivos, simplemente fluye. Si lo que estás haciendo se basa en el sufrimiento o el sacrificio, tal vez sea una señal del universo de que ese objetivo debe ser cambiado o que no es el momento adecuado para perseguirlo. Recuerda que eres un ser abundante. Todo lo que necesitas llegará a ti en el momento perfecto y correcto, siempre y cuando estés alineado con tus verdaderos deseos y aspiraciones. El ahorro puede ser un gran aliado en tu camino hacia la paz interior y la abundancia, siempre y cuando se haga desde el amor y la gratitud, y no desde el miedo y la carencia.

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